Localización: Calle Michelena 30, Pontevedra
Año: 2020
Superficie: 530 m2
Fotografías: Iván Casal Nieto

 

Debido a la pandemia instalada en nuestro país a principios de 2020, se toma la decisión por parte del gobierno municipal de adecuar sus instalaciones a la nueva normalidad. Como consecuencia de esta situación se pretende, ante todo, garantizar la seguridad tanto de los trabajadores como de los usuarios externos a las instalaciones. Buscamos así soluciones de salubridad que minimicen el impacto del virus en las relaciones y gestiones que se vayan a realizar dentro del ayuntamiento. Para ello tratamos de encontrar las mejores opciones tanto de diseño, como técnicas.
Un ejemplo de ello, es la ventilación forzada para evitar lo máximo posible la estancia del virus en el espacio. Así generamos un falso techo metálico donde ubicamos las instalaciones de ventilación y de climatización.
Por otro lado, procuramos la utilización de materiales de fácil limpieza, sin ornamentación que dificulten su mantenimiento. Estos materiales también van buscando el confort de todos los usuarios, por eso se han utilizado atenuantes acústicos en el techo para minimizar la reverberación. En general, hemos buscado materiales fríos y neutros para dar una imagen tecnológica al proyecto pero a la vez contrarrestando este efecto con la combinación de madera para humanizar ambientes como los puestos de trabajo o las salas de espera.
Mediante el diseño optimizamos circulaciones y estancias donde las distancias de seguridad sean las mayores posibles. Separamos las circulaciones de tránsito de las de estancia creando una nueva entrada y unas cabinas que actúan de filtro para recibir a las personas. Así hay una entrada, con cita previa, en la zona de padrón y registro y otra entrada de tránsito hacia las oficinas municipales situadas en las plantas superiores del edificio.
En las zonas de atención al público, buscamos que los visitantes se den la espalda para evitar riesgos de contagio. Para los trabajadores hemos creado espacios de trabajo o boxes donde están completamente cerrados y protegidos por mamparas mientras se encuentran sentados pero facilitando que se pueden comunicar entre ellos y con los ciudadanos que acudan a realizar sus gestiones.
En cuanto al concepto, la idea base es crear una serie de cajas que contengan funciones. Por un lado, los boxes de trabajo y por otro, las garitas. El techo a diferentes niveles, soportado por grandes pilares de hormigón, también asemejan a su vez a cajas abiertas. El propio espacio es, en definitiva, un juego de cajas que dialogan entre sí y que se yuxtaponen de manera que crean diferentes ambientes que nos ayudan a generar circulaciones y espacios de separación. Estos habitáculos o la generación de estos, se ven favorecidos por el volumen del continente.